ROSH HASHANÁ 5780: En los umbrales de un nuevo año judio

27/Sep/2019

Por Lic. Rafael Winter (Rufo), para CCIU

ROSH HASHANÁ 5780: En los umbrales de un nuevo año judio

Estamos en los descuentos…
Está terminando el año 5779 y en un par de días… Rosh Hashaná.
Es el comienzo de los Iamim Noraim (Días austeros) que llegan a su «clímax» en Yom Kipur, nuestro Día del Perdón.
Si bien todas las festividades del pueblo de Israel son muy significativas, Rosh Hashaná es especial.
Especial por su celebración. Por sus símbolos. Por sus valores y mensajes.
En las noches de Rosh Hashaná, la familia alrededor de la mesa: mantel blanco, copa de vino, candelabros con velas y símbolos específicamente de Rosh Hashaná, como la Jalá agulá (jalá redonda), manzana con miel y otros.
Además de las comidas características de la festividad. Sefaradim y ashkenazim.
Comidas de Rosh Hashaná.
En la sinagoga, cada feligrés con su Majzor. (Ritual de oraciones)
Y todos, especialmente los niños, esperando el momento culminante del toque del Shofar: el momento más ansiado del Servicio religioso.
Recordemos: escuchar los sonidos del Shofar es una mitzvá, precepto.
Shofar relacionado a distintos acontecimientos y eventos de nuestra historia.
Shofar que nos hace reflexionar. Que intenta «despertarnos». Hacernos salir de nuestro letargo.
Un llamado a nuestras conciencias.
Porque Rosh Hashaná es mucho más que un «simple» cambio de año.
Rosh Hashaná es aun más que sus símbolos característicos y la cena familiar.
Rosh Hashaná es también reflexión. Introspección.
Rosh Hashaná incluye los conceptos y valores básicos de Teshuva, Tefilá y Tzedaká: arrepentimiento, plegaria y solidaridad.
Rosh Hashaná es, por sobre todo, Jeshbon Hanefesh: balance.
Balance de lo que hicimos, ya sea bien como equivocadamente en el año transcurrido.
Balance es, en este caso, mirar hacia atrás en cuanto al año que pasó.
Es autocrítica.
Balance no es solo tener en cuenta lo malo.
Pues seguramente también hicimos cosas buenas y eso también debemos considerarlo ¿por qué no?
Pero sin duda que lo que no fue hecho bien debe ser corregido, modificado.
Y para eso la Teshuvá, el arrepentimiento: volver por el buen camino.
Rosh Hashaná es todo lo contrario a «lo pasado pisado».
Lo pasado hay que considerarlo, repasarlo, evaluarlo, para así mejor poder construir el futuro.
Por todo lo anterior, si bien Rosh Hashaná es, por supuesto, una festividad alegre, no es de una alegría «desbordante», desmesurada sino sobria, moderada, contenida.
El próximo año 5780 será un año decisivo, tanto para Uruguay como para Israel.
Las elecciones y sus consecuencias.
Quiera Dios iluminar a los gobernantes, sea quienes fueran de acuerdo al libre «juego» democrático, a la voluntad popular.
Que seamos inscriptos en el Libro de la vida.
Que las relaciones entre los humanos mejoren.
Que haya más empatía, respeto, tolerancia y comprensión por parte de todos.
Si solamente cumpliéramos los humanos con la máxima de «no le hagas a los demás lo que no te gustaría que te hagan a tí» (del gran sabio Hilel) estaríamos muchísimo mejor de lo que estamos.
Que sea un 5780 pleno de sueños realizados, de valores plasmados y por sobre todo, que nuestro mundo comience a ser un poquito mejor.
Es el ideal del Tikun Olam: mejoramiento del mundo.
No todo lo que ocurre es malo. No. También suceden cosas muy buenas en todos los ámbitos,
Pero muchas veces lo malo es tan malo que…
Ojalá que a través de los sonidos del shofar, se llegue al día en el que como dice en nuestra Torá (Levitico 25:10) «se proclame libertad en la tierra para todos sus habitantes»
SHANÁ TOVÁ !!